Cooperativa.cl, «Estudio: 40,4% de las escuelas rurales en Chile no cuenta con agua potable formal», 25 de noviembre 2021

En Chile el 47,2% de la población rural no cuenta con abastecimiento formal de agua potable, por lo cual debe abastecerse de fuentes informales como pozos, ríos, vertientes, esteros o camiones aljibe. Esto conlleva problemas en la calidad de vida de las personas y en la continuidad de la educación, que forma parte esencial del desarrollo de una comunidad.

Las escuelas rurales cumplen un rol transversal en las comunidades. No sólo son un centro de formación sino también un punto de encuentro comunitario y muchas veces de alimentación para los niños. Por ello la Fundación Amulén desarrolló una investigación en la cual detectó que el 40,4% de las escuelas rurales se abastecen de agua de manera informal, lo que equivale a más de 1.350 establecimientos carentes de agua potable en dichas regiones.

En casos en que los establecimientos no pueden asegurar el abastecimiento de agua, se deben buscar nuevas fuentes de suministro, solicitar ayuda externa o incluso cerrar las escuelas. Esto implica perjuicios importantes para los docentes y estudiantes, ya que no sólo deben preocuparse de la educación, sino que también de encontrar las mínimas condiciones para ello.

«Este estudio nos invita a reflexionar sobre la necesidad de establecer y visibilizar requerimientos mínimos en infraestructura básica que permitan asegurar las condiciones base para que nuestros niños y niñas se eduquen. La disponibilidad de agua potable en los establecimientos es urgente y de vital importancia para el buen desarrollo de toda persona y toda comunidad», manifestó Antonia Rivera, directora de proyectos de Fundación Amulén.

«La macrozona sur concentra las regiones con mayor cantidad de localidades dispersas, que son localidades de baja densidad poblacional en donde las viviendas se encuentran muy distantes unas de otras, lo que implica que los costos de las soluciones de agua son muy caras y la gente tiene que recurrir a fuentes informales, como pozos, ríos y camiones aljibes», añadió.

El estudio «Educar sin agua: una realidad invisible» levantó la información de 11 regiones entre Arica y Los Lagos (Arica y Parinacota, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, Libertador Bernardo O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos), lo que permitió evaluar a más del 94% de los establecimientos educacionales en zonas rurales en todo el territorio nacional más afectadas por la crisis hídrica.

Entre otros hallazgos, la investigación estableció que la región con mayor acceso informal al agua es Los Lagos, concentrando un 62,3% de las escuelas cuya fuente es pozo, camión aljibe, ríos, vertientes. Y además el 31,4% de los establecimientos con suministro formal declara que ha tenido que cancelar las clases por falta o mala calidad del agua, lo que se replica en el 27,3% de las escuelas con abastecimiento informal.

También se detectó que el 24,1% de las escuelas no cuenta con una fuente mejorada de agua, por lo que ni siquiera se puede garantizar que el recurso no se esté contaminando con el medio. Y entre el 45% y el 48% de los directores no saben si el suministro cuenta con resolución sanitaria.

Otro aspecto detectado es que más del 44% de las escuelas carentes de agua declaran que el sistema presenta interrupciones. Se presentan más interrupciones en el suministro en los casos de fuentes informales, siendo los ríos, esteros y vertientes los más afectados.

Con respecto a la manipulación de alimentos en los establecimientos, un 70,9% de los encuestados con abastecimiento formal declara que posee resolución sanitaria, mientras que en los de tipo informal sólo es un 56,8%. Y el 34,9% de las escuelas rurales con suministro informal no utiliza agua potable para la manipulación de alimentos.

«UN DRAMA DIARIO»

Uno de estos casos es el de la escuela rural de Quilquico, en la comuna austral de Castro (Región de Los Lagos), que después de pasar un largo tiempo de problemas tuvo que instalar un sistema de captación de agua de lluvia.

«Contrario a lo que se piensan, que en Chiloé no hay crisis hídrica, la verdad nos dice todo lo contrario: la mayoría de nuestros sectores aún se proveen de agua predial, que no alcanza a ser tampoco APR», contó Andrea Teiquiel, directora del establecimiento chilote, a Cooperativa.

«Nosotros nos conectamos a la red predial y producto de la inestabilidad, de que en situaciones de sequía o cuando hay varios días que no llueve, tenemos problemas de presión y acceso al agua. Se cortaba en la comunidad y nosotros nos quedábamos sin agua, lo que significó por incluso un año estar suspendiendo reiterativamente las clases y proporcionandonos en camiones aljibe», relató.

«Es un drama diario, porque hoy podemos tener agua y mañana ya no vamos a tener», expuso a Cooperativa Patricia Pascal, de la escuela Ligueña de Pelarco, en la Región del Maule, que educa a 32 estudiantes, 15 de ellos preescolares.

«Es complejo, porque no tenemos agua ni un sistema de agua que nos permita abastecernos para una semana completa. Estamos siempre molestando al municipio para que nos lleve el agua. A veces tenemos que suspender clases porque se nos acaba el agua a media mañana y no están los camiones disponibles», señaló.