El Mercurio, 29 de julio 2021

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Escuela local recolecta lluvia y abastece de agua potable a comunidades vulnerables

La iniciativa, nacida en México, consta de un sistema de captación en el techo del establecimiento. Se trata de una alternativa para obtener este recurso hídrico de forma eficiente y sostenible en zonas donde el acceso es difícil.

Sembrar conciencia y cosechar lluvia. Ese es el lema de Isla Urbana, iniciativa mexicana que instala sistemas de captación de agua de lluvia en los techos de colegios para ayudar a las poblaciones vulnerables en zonas de sequía y educar a los estudiantes sobre la sustentabilidad de este recurso.

La innovación acaba de ser instalada por primera vez en un establecimiento educacional chileno. Se trata de la Escuela Los Copihues, ubicada en Licantén (Región del Maule), donde esta ecotecnología permitirá capturar, almacenar y tratar hasta 72 mil litros de agua al año, beneficiando a cerca de 100 estudiantes y profesores.

El proyecto, realizado con el Fondo Innova Agua de Fundación Amulén y desarrollada con el apoyo de Coca-Cola Chile, busca que el recinto se transforme en una ‘Escuela de lluvia’: autogestora, resiliente y con la infraestructura necesaria que les otorgue autonomía hídrica.

‘Hemos tenido diversos beneficios positivos, dentro de ellos se encuentran la posibilidad de contar con agua potable en nuestra zona de difícil acceso, tener este recurso hídrico durante todo el año y asegurarnos un consumo seguro. Además, se valora la posibilidad de concientizar a la comunidad sobre la importancia del agua en este momento y lugar’, cuenta Carolina Mondaca, jefa de la Unidad Técnico-Pedagógica y coordinadora PIE de la Escuela Los Copihues.

‘Estamos felices de poder llegar a Chile. Esta es la primera vez que el equipo de Isla Urbana sale a implementar un proyecto de manera integral fuera de México’, dice Nabani Vera, director de Comunicación de Isla Urbana.

Y añade que la iniciativa ‘tiene un potencial muy grande considerando que el 50% de la población rural no tiene acceso a agua si no es por camión aljibe. Las escuelas son centros de desarrollo humano y social donde si falta el agua se vuelve muy complejo operar’.

Escasez

La inseguridad hídrica es una realidad que actualmente afecta al mundo entero. Según cifras de Naciones Unidas, tres de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros, y seis de cada 10 no tienen acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

En esta línea, una de sus metas es, de aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez.

La situación afecta también a diferentes localidades del país. De acuerdo a datos de la Fundación Amulén, la mitad de la población rural en Chile no cuenta con abastecimiento formal de agua potable. Licantén es una de las afectadas: el 51% de sus viviendas en zonas no urbanas es abastecida de manera informal.

‘Si bien años atrás este recurso abundaba en nuestra zona, diferentes factores han influido en la escasez que sufrimos hoy, por eso es que el agua en nuestro establecimiento ha sido año tras año de más difícil acceso. Un motivo es que el recurso humano, funcionarios y estudiantes, ha aumentado. De hecho, contamos con un pozo de agua que es llenado por un camión aljibe, el cual muchas veces no da abasto con la demanda de agua que necesitamos’, añade Mondaca.

‘Estamos muy entusiasmados con la implementación de soluciones innovadoras que permiten abordar el problema de acceso a agua de forma sostenible, permanente y eficaz’, puntualiza Antonia Rivera, directora de proyectos de la fundación.