Columna El Mostrador, 12 de junio 2021

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La innovación es vital para enfrentar la sequía

El próximo 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. En esta fecha es importante sensibilizar y recordar que se puede combatir la falta de agua a través de la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación en todos los niveles.

La desertificación es la degradación de la tierra, causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas, como la sequía que ha golpeado a Chile en los últimos 10 años. Este fenómeno se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra.

A esto debemos sumarle el déficit de precipitaciones desde Arica a Coquimbo, que está entre el 70 y 100% en comparación con el promedio histórico. Sólo en la zona central, desde Valparaíso al Maule, vemos un superávit de precipitaciones, que se debe principalmente a las lluvias de febrero. En cuanto a la zona sur y magallánica, los déficits van de 28 a 63%.

Si agregamos que en la mayor parte del país los caudales, embalses y aguas subterráneas se encuentran bajo los promedios históricos, la situación es altamente preocupante. Midiendo la pluviometría, en este momento los caudales de todos los ríos están por debajo de sus promedios, sólo con excepción del río Paine en Magallanes. La zona norte sigue siendo la más afectada, particularmente el Río Petorca es el más crítico, con un 84% de déficit en comparación con el promedio histórico. Los embalses presentan déficit de volumen de 52% con respecto a sus promedios. Actualmente, el almacenamiento global corresponde sólo a un 27% de la capacidad total.

Es evidente que la situación en la que nos encontramos es crítica. Estamos en medio de una desertificación que va en avanzada en la zona central y no sólo en el norte como condición histórica. Es momento de dejar de hacer más de lo mismo. Debemos buscar alternativas y soluciones innovadoras porque no hemos sido capaces de enfrentar los desafíos climáticos y adaptarnos para asegurar abastecimiento de agua. Es sabido además que más de 1 millón de chilenos no tiene acceso formal a agua potable. La innovación es el único camino para implementar soluciones rápidas y efectivas. ¿Qué estamos esperando?

El acceso a agua no es sólo una necesidad básica de todo ser humano sino también una herramienta clave para la superación de la pobreza, el enfrentamiento de problemas sanitarios y para ayudar a disminuir las brechas sociales. La estrecha relación entre escasez de agua y vulnerabilidad social es indiscutible y, por ello, es urgente ser capaces como país de determinar y priorizar planes de acción dirigidos a las zonas donde la situación es más crítica.

Si hay algo en lo que la Convención Constituyente está de acuerdo es en abordar la crisis hídrica. Es de esperar que esto ocurra con altura de miras, con foco en las personas y con visión de futuro. Las precipitaciones, los ríos, los embalses y las aguas subterráneas nos muestran que el país está bajo los promedios históricos y que ya no es posible esperar más.

Antonia Rivera, Directora de Proyectos, Fundación Amulén