RESUMEN EJECUTIVO.

 
 

Lo anterior es preocupante, ya que las comunidades carentes de servicios básicos ven afectado su desarrollo en múltiples dimensiones: en lo económico, educación salud y equidad de género.

La primera quizás es la más clara: la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que por cada dólar invertido en suministro de agua potable se ahorran entre 3 y 34 en sanidad. En relación a la educación, los menores pasan largas horas transportando este recurso básico en vez de asistir a sus establecimientos educacionales. Finalmente la equidad de género se ve afectada, pues son las mujeres las que suelen cargar con el peso de proveer a sus comunidades, tras interminables recorridos en busca de pozos o ríos. Por ende, sin acceso de agua potable no hay desarrollo ni salida de la pobreza.

 

383.204

viviendas carecen de agua potable

 

25%

de la población mundial vive en zonas con escasez de agua.